Se cumplen 20 años del primer mosaico de la PB Almogàvers en colaboración con SPORT

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El 7 de marzo de 1992 marcó un antes y un después en la animación del Camp Nou. Aquel día, en el que se disputaba un Barça-Madrid correspondiente a la 25ª jornada de Liga, se desplegó, por iniciativa de la PB Almogàvers, el primer mosaico en el coliseo blaugrana.

La idea partió de un directivo de este grupo de animación nacido en 1989, Jordi Sant. Había vivido un tiempo en Italia y quedó impresionado con los mosaicos que realizaban los tifosi, especialmente ‘La Fossa del Grifoni’ del FC Genoa. Jordi se puso en contacto con los líderes de esta asociación no violenta creada en 1973 y volvió a Barcelona dispuesto a trasladar su peculiar modo de apoyo al Camp Nou.

Habló con el club, que aceptó la propuesta y trasladó la idea a SPORT para que nuestro periódico patrocinara el mosaico. Lógicamente, nos volcamos desde el primer momento con la iniciativa de los Almogàvers.

Después de varios meses de preparativos llegó el gran día. El mosaico se iba a desplegar en el Gol Nord. Más de 40 voluntarios colocaron en los asientos de la primera, segunda y tercera gradería de esta zona, cartulinas rojas, azules y amarillas. En total, 17.000. Detrás estaban escritas las instrucciones.

Decían: ‘aixecar la cartolina quan surti el Barça i soni l’himne i cada vegada que es faci un gol¿ (`levantar la cartulina cuando salga el Barça y suene el himno y cada vez que se marque un gol¿).
Dicho y hecho.

En el momento de aparecer los pupilos de Johan Cruyff se pudo observar un espectáculo impresionante, jamás visto antes en un estadio de fuera de Italia. La ‘senyera’, la bandera blaugrana y la palabra ‘Barça’ aparecieron, como por arte de magia, ante el asombro del resto del público y de decenas de millones de telespectadores.

El actual presidente de la PB Almogàvers, Albert Yarza -que hace 12 años tomó el relevo del primero, Ernest Sant- recuerda de aquel día, “la labor que llevaron a cabo los almogàvers en las gradas. Se tardó siete horas en dejarlo todo listo. Todos trabajaron desinteresadamente, sólo con la ilusión de crear una forma de animación original, colectiva, impresionante y espectacular. El innovador modo de apoyo no sirvió ese día para que el Barça ganara. El partido acabó 1-1 aunque luego acabamos conquistando la Liga, fue la primera de las de Tenerife y la Copa de Europa. Dimos suerte, sin duda, al equipo”.

Yarza recuerda algunas anécdotas, “como que, al mediodía, se pidieron pizzas para comer y se dio como dirección, Camp Nou, porta 87. El telefonista alucinaba”. “Todo el mundo estaba con los nervios a flor de piel -continúa- porqué estaba entrando la gente en el campo y aún no se habían colocado todas las cartulinas. Pero, en fin, a la hora de la verdad todo salió perfecto”.

No hace falta decir que se vertieron los más encendidos elogios sobre la iniciativa. Y se la valoró como el contrapunto ideal a las bengalas, las banderas fascistas y demás formas violentas de animación.

56 mosaicos en 20 años

Se había vivido, un día histórico. Era el primer mosaico de los 56 que se han realizado desde aquel recordado 7 de marzo de 1992. Aunque su camino, desde entonces, ha sufrido no pocas visicitudes.

En los años siguientes siguió organizándolos la PB Almogàvers. Cabe destacar algunos de ellos. Como el del 13 de marzo de 1993, en un Barça-Depor, cuando 45.000 cartulinas hicieron visible la leyenda ‘Som-hi Campió’.

Entró en libro Guinnes de los récords. Y el 8 de enero de 1994, en el recordado clásico que concluyó 5-0, se alzaron 60.000 cartulinas, que cubrían todo el Estadi menos Gol Sud. Hubo también mosaicos en las finales de Wembley y Atenas.

A partir de la temporada 1994-95, con la creación de la Grada Jove, aunque impulsados por Almogàvers, participaron en la realización de los mosaicos los otros grupos de animación: Sang Culé, Unibarçataris y Boixos Nois, aún legal. De esta época cabe resaltar el que llevó por leyenda ‘Barcelona Blaugrana’, acompañado por un ‘skyline’ de la ciudad, en un derby contra el Espanyol o el montado con 70.000 cartulinas en un Barça-Atlético y que ocupó tres cuartas partes del Camp Nou, todo un récord.

Se leía ‘Tot el camp’ (Gol Nord), ‘Barça’ (Lateral) y ‘Es un clam’ (Gol Sud). También, el ‘Guanyeu per nosaltres’ de un clásico, el innovador que se desplegó el 10 de mayo de 1997, en otro Barça-Madrid, en el que se giraban las cartulinas pasando de una bandera del Barça a la de Catalunya o el que lució en la semifinal de la Recopa ante la Fiorentina, donde se veia un mapa de Europa blaurgrana y con el trofeo en juego.

Espectacular, sin duda, fue el del 13 de diciembre de 1997 en otro encuentro contra el rival ciudadano. En la primera gradería se dibujaba una senyera y una cruz de Sant Jordi, en la segunda, la palabra ‘Barcelona’ en medio de los colores blaugrana y en la tercera, una bandera del Barça y otra cruz. Luego se giraba todo y se cambiaban las banderas.

El mosaico récord fue el del inicio de los fastos del Centenari, el 28 de noviembre de 1998 y que fue patrocinado por SPORT. Era doble y se utilizaron 180.000 papeletas.

Primero, 45.000 amarillas y otras tantas rojas para formar la senyera. Después, 35.000 rojas, 35.000 azules, 10.000 amarillas y 10.000 de otros colores, con la bandera del club, el escudo, el logo y dos ‘1899’. Impresionante.

A partir del 1999, Almogàvers se desvinculó de la organización. ‘La política de mosaicos que proponía el club nada tenía que ver con la nuestra’ comenta al respecto Albert Yarza. Desde entonces, los realiza el propio club y, normalmente, se ubican en Lateral. Cabe señalar que Jordi Sant, que ya no pertenece al grupo, es el factótum de los actuales mosaicos, ahora desde su propia empresa.